Este tipo de placa inclinada ha sido ampliamente utilizado en Japón durante muchos años. Su principal ventaja radica en reducir significativamente el área requerida del tanque de sedimentación. En comparación con el proceso de sedimentación con tubos inclinados, presenta un mayor coeficiente de utilización del volumen, superficies de placa más lisas y un mejor rendimiento de deslizamiento de lodos.
En la zona de sedimentación, el flujo de agua se divide en numerosos canales estrechos. Esto no solo mejora considerablemente las condiciones de flujo laminar, sino que también proporciona una gran adaptabilidad a las variaciones en la calidad del agua cruda.
Las láminas de placas inclinadas se forman mediante moldeo por prensado en caliente utilizando láminas de PVC de grado sanitario. Las dimensiones geométricas son precisas, con un amplio rango de resistencia a la temperatura (-20°C a 80°C). El material es resistente y anticorrosivo, con una superficie lisa que favorece el fácil deslizamiento de los lodos. La vida útil puede alcanzar hasta 10 años.